La inminente desaparición de la moneda de un centavo en Estados Unidos ha vuelto a poner de relieve su coste de producción, significativamente superior a su valor nominal. Fabricar y distribuir cada centavo cuesta casi cuatro centavos, cuatro veces su valor nominal. Esta ineficiencia acabará por significar el fin de esta pequeña moneda de cobre, cuya producción se prevé que cese pronto.
Esta semana, la Casa de la Moneda de Estados Unidos, la agencia federal responsable de la acuñación de monedas, anunció que había realizado su último pedido de cospeles de centavos. Una vez agotadas las existencias, cesará la acuñación de nuevas monedas de un centavo. Esta decisión llega unos meses después de que el expresidente... Donald Trump pidió a su administración que pusiera fin a la producción de esta pieza, que se había vuelto económicamente injustificable.
El costo exacto de producir un centavo es de 3,69 centavos, según el informe anual de la Casa de la Moneda de Estados Unidos para el año fiscal 2024. Esto representa un aumento del 20,2 % con respecto al año anterior, cuando el costo fue de "tan solo" 3,07 centavos. En 2024 se enviaron un total de 3,17 millones de centavos, en comparación con los más de 4,14 millones del año anterior, una disminución que forma parte de una disminución general del 44 % en el número de centavos puestos en circulación.
El caso del centavo no es aislado: otras monedas también cuestan más de lo que valen. La moneda de cinco centavos, de cinco centavos, requiere 13,78 centavos para su fabricación, casi el triple de su valor. Este coste adicional se ha mantenido durante 19 años consecutivos, según el informe. El coste de los metales, la complejidad de los diseños, la mano de obra y otros factores explican estas discrepancias. En 2024, se enviaron 202 millones de monedas de cinco centavos, una caída drástica respecto a los 1.420 millones del año anterior.
Las monedas de 10 y 25 centavos no se salvan. La moneda de diez centavos (10 centavos) cuesta 5,76 centavos, y la de veinticinco centavos (25 centavos) alcanza los 14,68 centavos, más de la mitad de sus respectivos valores nominales. El costo de la moneda de veinticinco centavos incluso se ha disparado un 26,2% en un solo año. En cuanto a la moneda de 50 centavos, cuesta 33,97 centavos, con un valor nominal de tan solo 50 centavos. Sin embargo, su producción aumentó en 2024, con 52 millones de monedas acuñadas, en comparación con los 18 millones del año anterior.
Finalmente, los billetes no escapan a esta lógica económica. Imprimir un billete de un dólar cuesta aproximadamente 3,2 centavos, cifra que se eleva a 9,4 centavos para un billete de 100 dólares. Si bien los costos suelen ser menores para el papel moneda, también varían según los materiales, las tintas y la mano de obra necesarios.
El fin del centavo podría, por lo tanto, marcar el inicio de una reforma más amplia del sistema monetario estadounidense, en un momento en que la economía digital sigue reduciendo la demanda de moneda física. Pero, sobre todo, pone de relieve una realidad presupuestaria: producir algunas monedas ahora cuesta más de lo que valen, en detrimento de las finanzas públicas.