Se espera que el tribunal penal de Soissons dicte sentencia este jueves en el caso de la muerte de Elisa Pilarski, ocurrida en noviembre de 2019 en un bosque de la región de Aisne. La pareja de la mujer embarazada, Christophe Ellul, está siendo procesado por homicidio involuntario tras su muerte, causada por múltiples mordeduras de su perro, Curtis.
Durante el juicio, celebrado el pasado mes de marzo, la fiscalía solicitó una pena de cuatro años de prisión condicional. Los jueces también deberán decidir el destino del animal, un American Pit Bull Terrier que lleva más de seis años en una perrera especializada y cuya eutanasia ha sido solicitada por la fiscalía.
Un caso que sigue generando opiniones encontradas.
La investigación descartó gradualmente la posibilidad de un ataque relacionado con perros de caza presentes en la zona en el momento del incidente. Los análisis periciales realizados durante la investigación llevaron a los investigadores a concluir que el perro de la pareja de la víctima fue el responsable. El tribunal deberá determinar si existen circunstancias agravantes, en particular en lo que respecta a las condiciones de vida y entrenamiento del animal.
Paralelamente al proceso judicial, el caso de Curtis ha movilizado a numerosas organizaciones de protección animal. Varias se han ofrecido a acoger al perro para evitar su eutanasia, y en los últimos meses se han lanzado peticiones que han reunido más de 100.000 firmas. También está prevista una manifestación de apoyo frente al juzgado cuando se dicte el veredicto.
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