El Ayuntamiento de París ha suspendido a 132 monitores de actividades extraescolares desde el 1 de enero. De ellos, 52 están suspendidos por sospecha de violencia sexual o sexista. Este último informe fue anunciado el martes por Emmanuel Grégoire, el nuevo alcalde de París, durante una visita a un colegio en el noroeste de la capital.
52 casos de presunta violencia sexual o de género.
De las 132 suspensiones registradas desde principios de año, 52 se refieren a presuntos casos de violencia sexual o de género. Por el momento, se trata solo de sospechas. Una suspensión administrativa no constituye una condena. Permite la separación temporal del empleado de sus funciones mientras se investigan los incidentes denunciados. La ciudad presenta estas medidas como respuesta a denuncias consideradas lo suficientemente graves como para justificar una suspensión.
Una comisión independiente encomendada a Antoine Garapon
Emmanuel Grégoire anunció la creación de una comisión de investigación independiente dedicada a los programas extraescolares en París. Esta comisión estará presidida por Antoine Garapon, exjuez de menores. Su misión será analizar lo sucedido y formular recomendaciones. El alcalde de París indicó que esta comisión gozará de amplia autonomía en su labor, con el objetivo de examinar cualquier problema potencial y las medidas adoptadas por la ciudad.
Un plan de acción de 20 millones de euros
Este plan, con un presupuesto estimado de 20 millones de euros, tiene como objetivo reforzar la protección de los niños fuera del horario escolar y mejorar la gestión de las denuncias. El ayuntamiento pretende adoptar una postura más firme ante las alertas presentadas por familias, personal docente y centros educativos.
El ayuntamiento bajo presión
El problema de los programas extraescolares está sometiendo al Ayuntamiento de París a una intensa presión. Las cifras anunciadas el martes revelan la magnitud de las suspensiones iniciadas desde principios de año. También reavivan las dudas sobre la supervisión del personal, la notificación de las preocupaciones y la capacidad de la ciudad para proteger a los menores fuera del horario escolar. Con 132 monitores de actividades suspendidos en poco más de cinco meses, 52 de ellos por presunta violencia sexual o de género, el gobierno parisino debe ahora abordar dos frentes: la gestión de los casos individuales y la aclaración de cualquier posible fallo en el sistema.
Los programas extraescolares parisinos están entrando en una fase decisiva.
La comisión designada por Antoine Garapon se encargará de evaluar las prácticas, los procedimientos y las responsabilidades. Sus conclusiones serán seguidas de cerca por las familias, el personal y los funcionarios electos. La comisión determinará si los sistemas existentes eran adecuados, si las alertas se atendieron con prontitud y qué medidas deben adoptarse para prevenir futuras fallas. La alcaldía promete una respuesta estructurada. Las cifras publicadas demuestran principalmente que este asunto se ha convertido en uno de los temas más delicados al inicio del mandato de Emmanuel Grégoire.