El jueves por la mañana, alrededor de las 9:30, Neuilly-sur-Seine amaneció conmocionada por un suceso violento. Un hombre de 51 años había sido baleado en el Boulevard Victor Hugo, en plena calle. Tras recibir un disparo en la cabeza, fue trasladado de urgencia al hospital en estado crítico, donde falleció poco después. La escena, rápida y brutal, paralizó el barrio mientras se llevaban a cabo las primeras investigaciones y los interrogatorios.
Una ejecución a pocos pasos de un lugar sensible.
A pocos minutos de distancia se encuentra una instalación perteneciente a la Dirección General de Seguridad Interna (DGSI), en la zona de Levallois-Perret, un detalle que no ha pasado desapercibido para los vecinos. Según los primeros informes, dos individuos en una motocicleta efectuaron disparos a quemarropa antes de huir hacia Levallois. Hasta el momento, no se han reportado arrestos y la investigación continúa esclareciendo las circunstancias exactas del incidente: si se trató de un ajuste de cuentas, un ataque premeditado o un acto criminal.
Tras la víctima, resurge la sombra de un pasado criminal. Se cree que el hombre es Éric Robic, un nombre que ya se mencionó en el caso de Lee Zeitouni —la joven israelí que murió atropellada por un coche en Tel Aviv en 2011— y conocido por la policía por casos de fraude, incluido el fraude del impuesto al carbono. También se sospecha que participó en una red de estafa de arrendamiento de coches basada en anuncios falsos, transferencias bancarias fraudulentas y facturación falsa. La pregunta ahora es qué provocó el tiroteo a quemarropa aquella mañana y qué repercusiones podría tener esta muerte en los próximos días.
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