El tribunal penal de Mulhouse condenó a un recluso de 28 años a tres años de prisión por actos de violencia contra cinco guardias en la penitenciaría de Mulhouse-Lutterbach. El incidente ocurrió el 30 de mayo, cuando una intervención en la unidad disciplinaria se descontroló, resultando en dos heridos graves entre los funcionarios de prisiones.
Según la investigación, el recluso, que se encontraba en aislamiento por motivos disciplinarios, se negó a ponerse de pie durante el reparto de la comida. Siguiendo el protocolo, cuatro guardias entraron entonces en su celda. El hombre se abalanzó violentamente sobre ellos, lo que obligó a la intervención del equipo de seguridad local. Un total de siete agentes fueron movilizados para reducirlo.
Dos guardias resultaron gravemente heridos.
Cinco funcionarios de prisiones resultaron heridos durante la operación, dos de ellos de gravedad. Uno de los guardias, que aún se encuentra de baja por enfermedad, tuvo que ser operado tras sufrir graves lesiones en los genitales.
Durante la audiencia, el fiscal justificó su solicitud de una pena de tres años de prisión citando la gravedad de la violencia, el número de víctimas y la actitud del acusado, destacando su reticencia y falta de remordimiento. El abogado de las víctimas denunció un "ataque gratuito" de "violencia sin precedentes", particularmente traumático para los agentes.
Con doce condenas previas, entre ellas por proferir amenazas de muerte contra funcionarios públicos, el recluso fue devuelto al centro de detención de Nancy-Maxéville, donde había sido trasladado. Antes de esta última condena, su liberación estaba prevista para julio de 2027.
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