El viernes, el Tribunal de lo Penal de Cayena condenó a Dane Langhorne a 30 años de prisión por el asesinato de Alicia Faye, una mujer de 25 años originaria de Burdeos, asesinada en marzo de 2021 en la Guayana Francesa mientras participaba en una red de tráfico de cocaína entre la región de la Gironda y los territorios franceses de ultramar. El acusado, juzgado en ausencia, se encuentra prófugo en Guyana y pesa sobre él una orden de arresto internacional.
Alicia Faye, que atravesaba dificultades económicas, había accedido a transportar 25.000 euros destinados a un narcotraficante local. Llegó a Cayena el 12 de marzo de 2021 y fue hallada muerta menos de 24 horas después. La joven fue ejecutada de un disparo en la cabeza en circunstancias que, a pesar de varios años de investigación, aún no se han esclarecido por completo.
Los factores que llevaron a la condena
La fiscalía se basó en varias pruebas físicas para establecer la responsabilidad de Dane Langhorne. Los investigadores encontraron rastros de sangre de la víctima en su vehículo y en uno de sus zapatos. Considerado la última persona que vio con vida a Alicia Faye tras recogerla en su hotel, fue declarado culpable de asesinato por el tribunal.
En el mismo caso, la pareja de Dane Langhorne fue condenada a seis años de prisión y se emitió una orden de arresto inmediata en su contra. Fue declarada culpable de hurto agravado de las pertenencias personales de la víctima tras sustraer dinero y una maleta de la habitación de hotel de Alicia Faye al día siguiente del crimen. Sin embargo, Flaviano Makkai, presentado por los investigadores como una de las figuras clave en la red de narcotráfico de cocaína, fue absuelto de los cargos de complicidad en asesinato.
Un veredicto que no disipa todas las incertidumbres.
En la audiencia, Flaviano Makkai negó cualquier implicación en el asesinato de la joven. Dirigiéndose directamente al padre de la víctima, afirmó que jamás había ordenado el crimen y calificó la acusación de injustificada. Asimismo, declaró que nadie merece morir por dinero, ni siquiera en el mundo del crimen organizado.
Para la familia de Alicia Faye, el veredicto supone un cierto grado de justicia, pero deja muchas preguntas sin respuesta. Bernard Faye, padre de la víctima, declaró tras el juicio que jamás perdonaría a los responsables de esta tragedia, al tiempo que afirmó no guardar rencor. En ausencia del principal acusado, los cinco días de audiencias no lograron esclarecer con certeza la secuencia exacta de los hechos ni los motivos que llevaron al asesinato de la joven de Burdeos.
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