En el asesinato de Mehdi Kessaci en Marsella, la policía investiga la posibilidad de que se trate de una confusión de identidad.
En el asesinato de Mehdi Kessaci en Marsella, la policía investiga la posibilidad de que se trate de una confusión de identidad.

En Marsella, la investigación sobre la ejecución de Mehdi Kessaci avanza por etapas, como en esos casos donde cada avance revela una nueva incógnita. Desde la imputación en marzo de seis personas sospechosas de participar en la operación, los investigadores examinan ahora una hipótesis potencialmente trascendental: la de la identidad equivocada. En otras palabras, Mehdi Kessaci podría haber sido asesinado en lugar de su hermano Amine, una figura local comprometida con la lucha contra el narcotráfico y actual teniente de alcalde, quien fue puesto bajo protección policial tras las amenazas recibidas el verano pasado.

Los servicios de policía judicial encargados del caso se mantienen cautos. La pista está "bajo investigación", sin que se la presente como "prioritaria ni la única", según una fuente cercana a la investigación. Los seis sospechosos imputados son descritos como enlaces de apoyo, "operadores logísticos" que supuestamente realizaron labores de reconocimiento en los días previos al ataque, con la intención de "dar la orden" al comando. El escenario, de confirmarse, dibuja un panorama de un patrón frío y calculado: un grupo observa, proporciona información, luego hombres armados, a bordo de una motocicleta, atacan rápidamente y desaparecen sin dejar rastro.

El comando, los "expertos en logística" y una señal que salió mal.

Aquí es donde entra en juego la teoría de la confusión de identidades. Una unidad de comandos que aún sigue en libertad podría haber actuado a ciegas, confiando en la señal transmitida, y esa señal podría haber apuntado al hombre equivocado. El propio Amine Kessaci expresó esta duda en las semanas posteriores a la muerte de su hermano, con palabras que conmueven profundamente: «Tengo tantas preguntas. La que más me inquieta es si me confundieron con mi hermano o no. ¿Lo hicieron deliberadamente para enviarme un mensaje?». En La Provence, afirmó que se mantuvo «cauteloso», mientras pronunciaba esta frase desgarradora: «En mis manos veo la sangre de mi hermano».

El caso permanece en manos de la unidad de investigación criminal del DCOS 13 (Centro Operativo Departamental de Bouches-du-Rhône) y la Oficina Central para la Lucha contra el Crimen Organizado, bajo la dirección de la fiscalía nacional contra el crimen organizado. Las autoridades calificaron rápidamente los hechos como un "crimen de advertencia" o "intimidación", lo que indica que el caso va más allá de una simple tragedia familiar y roza los códigos de una violencia que busca marcar territorio, un nombre, una voz pública. Queda por ver si los investigadores descubrirán un fallo en la cadena de mando o, por el contrario, una trampa calculada, y qué revelará esta verdad sobre el nivel de organización que aún prospera en las calles de Marsella.

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