Esta vez, Jacqueline Jacob contraataca por la vía legal. La tía abuela de Grégory Villemin ha presentado dos mociones para que se anule su acusación, según anunciaron sus abogados el miércoles 15 de abril. Acusada en octubre de 2025, se la sospecha de ser una de las personas que enviaron cartas anónimas acosando a la familia Villemin y, según los jueces de instrucción, de haberse atribuido la responsabilidad del asesinato del niño, en un caso donde cada palabra tiene peso y cada prueba se examina minuciosamente.
En el fondo de estas demandas subyace un argumento contundente: la prescripción de los delitos. Si la sala de instrucción del Tribunal de Apelación de Dijon considera que este es el caso, se retirarían los cargos. Los abogados de Jacqueline Jacob insisten en un punto, de forma inequívoca: su clienta «niega rotundamente los cargos» y cuestionan la solidez de las pruebas recabadas hasta el momento, denunciando un caso que, a su juicio, no es lo suficientemente sólido como para resistir tales acusaciones.
Un caso interminable, una batalla procesal.
Lo cierto es que el caso Grégory representa una Francia de los años ochenta que aún persigue a la nación. El 16 de octubre de 1984, el niño de cuatro años fue hallado muerto en el río Vologne, en los montes Vosgos, con las manos y los pies atados. La tragedia estuvo rodeada de cartas anónimas, llamadas telefónicas y amenazas: una implacable campaña de acoso que devastó a una familia y desbordó la investigación, hasta el punto de que un análisis pericial sugirió varios posibles autores de estos mensajes.
Jacqueline Jacob no es ajena a las batallas legales en este caso. Anteriormente, en 2017, fue acusada de "secuestro y detención ilegal con resultado de muerte" cuando se reabrió la investigación, antes de que dicha acusación fuera anulada en mayo de 2018 debido a un error procesal. En esta ocasión, se desconoce la fecha de la revisión de las apelaciones por parte de la sala de instrucción, y la fiscalía de Dijon aún no ha respondido, lo que genera una sensación de incertidumbre: la de un caso que avanza a trompicones, con el sistema judicial bajo presión y la verdad aún esquiva.
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