Lujo y feminidad son los dos temas que inspiran al diseñador francés de origen árabe Nabil Younes, inspirado en los palacios romanos, a los que rinde homenaje al arte aristocrático. Así, ha creado una nueva línea de sofisticación basada en la realeza pura, reincorporando tejidos del pasado con un toque moderno, y la presentó en su colección "The Queen" durante la Semana de la Moda de Roma.
La colección, inspirada en las reinas romanas, buscaba que cada mujer se sintiera como una princesa, con elementos de la realeza presentes en su elegancia y apariencia en diversos eventos especiales. Por eso, prestó especial atención al bordado, que brillaba con joyas y piedras preciosas como perlas y cristales de Swarovski de diversos tamaños. No se limitó a puntadas específicas, sino que los distribuyó de forma espectacular para que cada pliegue pareciera incrustado, iluminado al ritmo de las luces de las fiestas y las noches.
La atención al detalle y a los añadidos fue concebida por Nabil Younes como una extensión del interés por los tejidos, que se distinguían por su tamaño, pliegues y drapeados, a veces cubriendo todo el vestido o concentrándose en zonas específicas como los hombros, el pecho o la cintura, creando así un look de princesas de palacio europeas, rebosante de feminidad, belleza y distinción.
Las siluetas ajustadas predominaron en los diseños, acentuando la figura femenina y creando una presencia cautivadora. Las tallas de los vestidos se ampliaron con adornos como plumas, abrigos de piel o volantes. Estos cortes redefinieron el significado del clasicismo europeo, al alejarse de la tradición de los hombros al descubierto, adoptando en su lugar líneas paralelas y formas esculpidas. En algunos diseños, el vestido aparecía como una sola pieza desde los hombros hasta el bajo, mientras que en otros, comenzaba en el pecho, resaltando el busto, los brazos o la espalda descubierta, añadiendo elementos seductores y un aire de elegante audacia.
Los pliegues de los diseños se crean con telas preciosas como encaje, gasa, organza y otros materiales delicados, realzados por volantes, telas metálicas brillantes e hilos dorados que se extienden por algunos diseños como rayos de sol. Brillan en tonos cálidos y terrosos como el marrón, el bronce, el negro, el beige, el gris y el plateado, lo que confiere a las creaciones un toque real y permite que el bordado transmita una atmósfera alegre.
La imagen majestuosa se completa con un vestido de novia inspirado en los colores de la luna, donde el blanco se funde con una cascada de bordados plateados que adornan el corpiño, enmarcado en blanco por el suave velo y que fluye desde la cintura hasta los pies. Este vestido narra una historia de lujo y belleza sin límites.


