Agustín Galiana, actor, cantante y bailarín consumado, ahora arroja luz sobre los aspectos más oscuros de su pasado. En su libro Un hombre de piePublicado por Leduc, el artista español relata con sinceridad las pruebas que han marcado su vida: un doloroso divorcio de sus padres, la ruptura con su madre, años de penurias y un período de adicción al cannabis que casi lo hunde.
Lejos del brillo y el glamour, la ex ganadora de Baila con las estrellas Reflexiona sobre un camino lleno de obstáculos. "Pasé cuatro años sin trabajo, sin proyectos, sin dinero... Me sentía inútil", confiesa. Fue entonces cuando cayó en la adicción: "Me metí en la marihuana. Fumaba todo el día para olvidar, para desaparecer".
Una infancia marcada por la separación de sus padres
Tras la radiante sonrisa de Agustín Galiana se esconde una infancia marcada por el dolor y la pérdida. Hijo de padres divorciados, creció en una España aún conservadora, donde los hijos de parejas separadas suelen ser estigmatizados. «Ni siquiera recuerdo a mi padre en casa. No me dieron ninguna explicación, y durante mucho tiempo creí que su separación era culpa mía», dice con la voz llena de emoción.
Esta herida inicial fue creando una ruptura entre él y su madre. Tras una violenta discusión, cortó todo contacto con ella durante siete años. «Lamento cómo le hablé; podría haber sido más amable», admite ahora. Este conflicto, sumado a sus dificultades profesionales, lo llevó a aislarse aún más.
De la bailarina gogo en París: la reconstrucción
A los 18 años, Agustín dejó su pueblo para irse a Valencia, donde estudiaba de día y bailaba como gogó de noche. «No bebía ni fumaba, y me pasaba las noches bailando en escenarios, vestido de cualquier manera», recuerda. Esta etapa, que él describe como «una liberación», le permitió reconectar con su amor por la danza, reprimido durante mucho tiempo por sus padres.
Unos años después, decidió dejarlo todo e irse a París, sin dinero y sin hablar francés. «Vivía en un estudio de 11 metros cuadrados, después de un apartamento grande y luminoso en Madrid. Me sentía como si estuviera escalando el Everest», dice. Pero fue allí, en esa capital extranjera, donde rehízo su vida. Gracias a un trabajo estable y a una larga terapia, logró superar su adicción y recuperar la confianza en sí mismo.
Un mensaje de esperanza para los que dudan
Hoy, a sus 46 años, Agustín Galiana vive un renacimiento. Continúa su carrera en la música, la comedia y la televisión, con el deseo de compartir su historia e inspirar a otros. «Puedes caer, puedes cometer errores, pero hay que tener el coraje de levantarse», escribe en su libro.
Un hombre de pie Es una historia de esperanza, la historia de un hombre que, tras experimentar la vergüenza, la soledad y la adicción, decidió resurgir. «París me salvó», resume con sencillez. Un mensaje sincero y luminoso, que refleja al hombre que ahora camina erguido y libre.