Se estima que entre 300.000 y un millón de dromedarios habitan actualmente el Outback australiano. Importados en el siglo XIX para transportar mercancías en regiones desérticas, estos animales fueron abandonados gradualmente en estado salvaje tras el desarrollo del automóvil.
Su proliferación plantea actualmente varios problemas. Los camellos salvajes compiten con el ganado, dañan las cercas, contaminan las fuentes de agua y pueden perjudicar los yacimientos arqueológicos indígenas. Sin regulación, su población podría duplicarse cada ocho años.
Leche, carne e incluso cerveza.
Algunos criadores, sin embargo, buscan transformar estos animales en un recurso económico. Los dromedarios domesticados se crían por su leche, que se vende hasta a 12 euros el litro, por su carne o para la exportación. En 2024, las exportaciones australianas de carne de dromedario superaron los 3,9 millones de dólares.
En el sur del país, una cervecería incluso utiliza sus excrementos para ahumar la malta y elaborar cerveza artesanal. Estos animales también se han convertido en una atracción turística y deportiva, especialmente durante la Copa de Camellos de Marree. Para sus criadores, estas iniciativas contribuyen a concienciar sobre la importancia de estos animales, considerados resistentes, fáciles de domesticar y particularmente cariñosos.
Communauté
comentarios
Escribe un comentario
Sé el primero en comentar este artículo.