En Saint-Denis, el inicio de Bally Bagayoko en el cargo ha desatado una crisis con la policía municipal.
En Saint-Denis, el inicio de Bally Bagayoko en el cargo ha desatado una crisis con la policía municipal.

Elegido en la primera vuelta de las elecciones municipales con el 50,77% de los votos e investido oficialmente como alcalde el 21 de marzo, Bally Bagayoko asumió las riendas del nuevo municipio de Saint-Denis con la promesa de un cambio de rumbo. En tan solo unos días, este cambio ya se ha materializado en un ámbito de gran sensibilidad: la seguridad municipal. 

El nuevo alcalde confirmó la prohibición del uso de lanzadores de pelotas de goma y la apertura de un "desarme gradual" de la policía municipal. Sin embargo, en esta etapa no se trata de un desarme completo: se mantiene la solicitud de renovación relativa a las armas de fuego y las pistolas Taser, y el propio Bally Bagayoko afirma que no hay intención de desarmarse. "la totalidad" de la policía municipal en el futuro inmediato. 

Una conmoción interna dentro de la policía

Este cambio ya está causando conmoción interna. La policía municipal de Saint-Denis cuenta con aproximadamente 140 agentes, y varias fuentes sindicales informan de un éxodo masivo desde el anuncio de la nueva dirección política. Según los sindicatos, más de la mitad del personal está considerando marcharse.

El jefe de la policía municipal y varios de sus adjuntos se marchan, y según se informa, 90 de los 130 agentes de policía han solicitado un traslado.

Esta tensión local ha adquirido ahora una dimensión nacional. El gobierno ha reiterado públicamente que los empleados municipales no pueden ser despedidos por razones políticas, tras los comentarios del nuevo alcalde sobre los funcionarios públicos que no son "no sincronizados" Con la nueva dirección. El mensaje es claro: un cambio de mayoría no puede resultar en la marginación ideológica del personal del gobierno local. 

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