El jefe del Consejo de Transición del Sur (CTS) en Yemen, Aidarous al-ZubaidiLa coalición militar liderada por Arabia Saudí declaró el miércoles que Zubaidi había huido con destino desconocido. Según la coalición, no abordó el avión que debía llevarlo a Riad, a pesar de un retraso considerable, y no se disponía de información sobre su paradero.
Este anuncio se produce en medio de una creciente tensión entre el Consejo de Transición del Sur (CTS), respaldado por los Emiratos Árabes Unidos, y el gobierno yemení reconocido internacionalmente, con el apoyo de Arabia Saudita. Los enfrentamientos entre ambos bandos el mes pasado en el sur del país han reavivado las divisiones dentro de la coalición del Golfo que opera en Yemen.
En un comunicado, el portavoz de la coalición, Turki al-MalikiSe informó que el vuelo transportaba a numerosos líderes del movimiento separatista, pero que despegó sin Zubaidi, tras un retraso de más de tres horas. Durante este tiempo, surgieron informes sobre el movimiento de fuerzas significativas y llamados a la movilización, incluyendo el suministro de armas ligeras y medianas a las facciones.
La coalición también anunció que había llevado a cabo ataques aéreos preventivos limitados en la provincia sureña de al-Dhalea, bastión político de Zubaidi, tras observar movimientos de tropas que abandonaban sus campamentos. Fuentes locales y miembros del Consejo de Transición del Sur (CTS) informaron de más de quince ataques en la región.
En respuesta, el consejo presidencial yemení, respaldado por Riad, destituyó a Zubaidi de su cargo y lo remitió a la fiscalía. Según la agencia oficial de noticias SABA, se le acusa de alta traición, incitación a la rebelión armada, atentado contra las autoridades constitucionales y atrocidades contra la población civil en el sur del país.
Estos acontecimientos ilustran el empeoramiento de las rivalidades internas dentro del bando antihutí, ya que los rebeldes hutíes respaldados por Irán siguen siendo la fuerza militar dominante en Yemen y han controlado la capital, Saná, desde 2014. La ruptura entre los aliados regionales complica aún más cualquier perspectiva de estabilización duradera del país.