Estados Unidos reanudó sus ataques contra Irán el miércoles por la noche, rompiendo un frágil alto el fuego establecido el 8 de abril. Donald Trump Justificó esta ofensiva acusando a Teherán de burlarse de su país. Estos ataques se producen cuando el conflicto, desencadenado el 28 de febrero por una operación conjunta israelí-estadounidense contra Irán, entra en su tercer mes. La escalada militar supone un duro golpe para las negociaciones indirectas, ya estancadas, destinadas a poner fin a las hostilidades.
Teherán toma represalias y amenaza a la población civil.
Teherán respondió a los ataques estadounidenses, convirtiendo la noche del miércoles en uno de los enfrentamientos más graves desde el establecimiento del alto el fuego. El viernes, Irán instó a la población civil a mantenerse alejada de las fuerzas estadounidenses desplegadas en Oriente Medio, intensificando así sus amenazas contra Israel y Washington. Esta guerra, que ya dura un mes, está teniendo importantes repercusiones en la economía mundial.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que Washington planea poner fin a sus operaciones en Irán en las próximas dos semanas. Por parte israelí, el primer ministro Benjamin Netanyahu exige el control del 70% de la Franja de Gaza, lo que complica aún más las perspectivas de resolución de la crisis. Las capitales regionales observan con preocupación el deterioro de un alto el fuego que parece cada vez más teórico.
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