El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, declaró el jueves que China tiene un gran interés en reabrir el estrecho de Ormuz y que cree que Pekín hará "todo lo posible" para restablecer el tráfico en esta vía marítima estratégica.
En una entrevista con CNBC, Scott Bessent sugirió que las autoridades chinas podrían ejercer una influencia discreta sobre Irán para fomentar la desescalada. Considera que Pekín comprende las consecuencias económicas mundiales de un cierre prolongado del estrecho.
El estrecho de Ormuz es uno de los principales puntos de tránsito para el comercio mundial de petróleo. Cualquier interrupción en esta ruta marítima tiene repercusiones inmediatas en los mercados energéticos internacionales y en las economías que dependen en gran medida de las importaciones de hidrocarburos.
Scott Bessent recalcó que China tenía "todo el interés" en que esta ruta marítima se reabriera rápidamente. Pekín sigue siendo uno de los mayores importadores de petróleo del mundo y depende en gran medida del suministro energético de Oriente Medio.
Las declaraciones del funcionario estadounidense se producen en un contexto de crecientes tensiones regionales relacionadas con la guerra entre Irán e Irak, que siguen preocupando a mercados y gobiernos. Las perturbaciones en la región ya han contribuido al alza de los precios del petróleo y a la creciente inquietud por la estabilidad de las cadenas de suministro globales.
Washington parece esperar, por tanto, que China pueda desempeñar un papel diplomático indirecto con los líderes iraníes. Pekín mantiene importantes lazos económicos y estratégicos con Teherán, lo que podría permitirle ejercer cierta influencia en las conversaciones entre bastidores.
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