Según las autoridades ucranianas, al menos ocho personas murieron y más de 30 resultaron heridas en un ataque a gran escala con misiles y drones rusos contra Kiev durante la noche. Los ataques causaron daños considerables en varios distritos de la capital, donde los equipos de rescate continúan sus labores.
Según las autoridades locales, varios edificios de apartamentos fueron alcanzados y se produjeron incendios. El alcalde de Kiev indicó que aún había residentes atrapados bajo los escombros, mientras que un edificio residencial de nueve pisos se derrumbó parcialmente como consecuencia del bombardeo.
Los bomberos y los servicios de rescate se han movilizado para buscar posibles supervivientes y asegurar los edificios dañados. El número de víctimas mortales podría aumentar, ya que las operaciones de búsqueda seguían en curso al momento de recibir los últimos informes.
Tras el ataque, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky interrumpió su viaje a Irlanda y regresó a Ucrania. Polonia, por su parte, desplegó brevemente aviones de combate para vigilar su espacio aéreo debido a la intensificación de los ataques aéreos rusos cerca de su frontera.
Al mismo tiempo, las autoridades rusas afirmaron haber repelido un ataque con drones dirigido contra la región de Leningrado. Estos acontecimientos evidencian una mayor escalada de hostilidades entre ambos países, a medida que aumentan los ataques aéreos en ambos bandos del frente.
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