La periodista estadounidense Shelly Kittleson ha sido liberada tras ser secuestrada a finales de marzo en Bagdad por un grupo armado iraquí, según anunciaron las autoridades estadounidenses.
Según el secretario de Estado Marco Rubio, el periodista estaba retenido por Kataib Hezbollah, una milicia iraquí alineada con Irán.
Su liberación fue posible gracias a la coordinación entre varias instituciones estadounidenses, entre ellas el Pentágono, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y las autoridades judiciales iraquíes.
El secuestro de Kittleson en Bagdad había suscitado gran preocupación en medio de las crecientes tensiones regionales vinculadas al conflicto entre Irán y Estados Unidos.
Este episodio ilustra los riesgos persistentes a los que se enfrentan los periodistas y los ciudadanos extranjeros en ciertas zonas de Oriente Medio, a pesar de los continuos esfuerzos diplomáticos para aliviar las tensiones.
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