Un político sudafricano está solicitando asilo en Estados Unidos a pesar de no haber sido víctima de persecución.
Un político sudafricano está solicitando asilo en Estados Unidos a pesar de no haber sido víctima de persecución.

Un político sudafricano perteneciente a la comunidad afrikáner ha solicitado asilo en Estados Unidos acogiéndose al programa establecido por la administración del presidente. Donald Trump dar la bienvenida a los sudafricanos blancos que afirman ser víctimas de discriminación o persecución.

SJ Du Venage, consejero provincial del partido Freedom Front Plus en la provincia del Cabo Occidental, explica que su decisión está motivada por temores de larga data sobre el futuro de los afrikáneres en Sudáfrica.

A sus 56 años, afirma haber crecido en un entorno donde se temían las consecuencias del fin del apartheid para la minoría blanca. Según él, estas preocupaciones persisten hoy en día, aunque reconoce que él personalmente no sufrió maltrato.

Esta petición surge en un momento en que Donald Trump lleva varios meses afirmando que los afrikáneres son víctimas de persecución racial en Sudáfrica y desea ampliar las oportunidades para que esta comunidad se establezca en Estados Unidos.

El gobierno sudafricano rechaza categóricamente estas acusaciones. Pretoria sostiene que no existen pruebas de una política de discriminación institucional ni de violencia selectiva contra los sudafricanos blancos.

Según Reuters, los datos disponibles no muestran que los sudafricanos blancos corran un mayor riesgo de sufrir violencia que otros grupos de población. Las acusaciones formuladas por Donald Trump, en particular las relativas a las expropiaciones masivas de tierras y la violencia patrocinada por el Estado, han sido cuestionadas o refutadas por las autoridades y diversos análisis independientes.

El caso de Du Venage ilustra, sin embargo, las persistentes divisiones dentro de la sociedad sudafricana más de treinta años después del fin del apartheid. Si bien algunos miembros de la minoría afrikáner expresan temores de una futura marginación, las autoridades enfatizan que el país sigue siendo una democracia multirracial donde los derechos están garantizados por la Constitución.

Este asunto sigue alimentando las tensiones diplomáticas entre Washington y Pretoria, ya que el gobierno sudafricano acusa a la administración Trump de difundir una visión distorsionada de la situación en el país.

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