Rusia está empleando una nueva táctica para atacar la infraestructura energética ucraniana, utilizando pequeños drones guiados por fibra óptica que son particularmente difíciles de neutralizar con sistemas de interferencia electrónica. Según una investigación de Reuters, estos dispositivos se han utilizado para atacar varias subestaciones eléctricas ubicadas a varios kilómetros de la línea del frente.
Reuters pudo verificar ocho ataques contra subestaciones eléctricas de 330 kV y 110 kV. Las instalaciones atacadas se ubicaban a una distancia de hasta 26 kilómetros de las zonas de combate, lo que demuestra la capacidad de estos drones para alcanzar infraestructuras estratégicas lejos de los enfrentamientos directos.
Según la información recabada, los ataques siguen un modus operandi preciso. Un primer dron se utiliza para romper la red de protección instalada sobre los equipos sensibles. Un segundo dron penetra por la abertura resultante para alcanzar los sistemas de ventilación u otros puntos vulnerables de la subestación.
A diferencia de los drones tradicionales controlados por radio, estos dispositivos se conectan a sus operadores mediante un cable de fibra óptica que se despliega durante el vuelo. Esta tecnología los hace prácticamente inmunes a los dispositivos de guerra electrónica diseñados para interferir las comunicaciones, lo que dificulta considerablemente su interceptación.
Las autoridades ucranianas buscan adaptar sus defensas en respuesta a esta evolución de las tácticas rusas. Los ataques contra la infraestructura energética siguen siendo un foco principal del conflicto, y Moscú intenta regularmente interrumpir el suministro eléctrico y los servicios esenciales en las zonas controladas por Kiev.
El uso cada vez mayor de drones de fibra óptica ilustra la rápida evolución de las tecnologías empleadas en el campo de batalla en Ucrania. Los expertos creen que esta innovación podría obligar a las fuerzas ucranianas a desarrollar nuevos métodos de protección para salvaguardar sus instalaciones críticas.
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