Desde su celda, el alcalde encarcelado de Estambul, Ekrem Imamoglu, principal oponente político del presidente Recep Tayyip Erdogan,El viernes, denunció la detención de su abogado, Mehmet Pehlivan, que calificó de "arbitraria" y "política". En la cadena X, el funcionario electo exigió su liberación inmediata, acusando a las autoridades de "querer añadir un golpe legal al golpe democrático".
Este arresto se produce en un ambiente ya de por sí inestable. Desde el arresto de Imamoglu el 19 de marzo por cargos de corrupción que él niega, el país se ha visto sacudido por una ola de protestas sin precedentes desde las manifestaciones de 2013. Dos periodistas más fueron arrestados este viernes por la mañana, lo que eleva el número total de detenidos a 1.879, según el Ministerio del Interior. Casi 260 permanecen bajo custodia.
Imamoglu, figura destacada de la oposición, se convierte en el símbolo de una democracia en peligro
Nominado el lunes como candidato presidencial del CHP, Imamoglu parece representar una alternativa creíble para una oposición enérgica. Su arresto transformó la votación interna del partido en un plebiscito popular: millones de ciudadanos se movilizaron para apoyarlo, especialmente en la plaza Taksim de Estambul, un bastión histórico de protesta contra el régimen.
El gobierno, cada vez más volátil, muestra cada vez más signos de endurecimiento de su postura. Los analistas temen que Turquía pueda caer en un autoritarismo más pronunciado, sobre todo porque una posible candidatura anticipada de Erdogan en 2028 requeriría una reforma constitucional. Es una apuesta arriesgada: la ira crece a diario en las calles, alimentada por una juventud hastiada de un régimen que consideran represivo y en sus últimas.