Las relaciones entre Hungría y Eslovaquia se han vuelto a tensar tras la victoria electoral de Peter Magyar. El meollo de la disputa reside en la delicada cuestión de los derechos de la minoría húngara que vive en Eslovaquia.
Desde su primer encuentro con el primer ministro eslovaco Robert Fico, Peter Magyar criticó la reciente legislación que reforzaba las disposiciones relacionadas con los "Decretos de Beneš", heredados de la posguerra. Estos textos históricos establecían una responsabilidad colectiva dirigida a las poblaciones alemana y húngara en Checoslovaquia.
El nuevo líder húngaro exige la derogación de la ley eslovaca que penaliza la impugnación de estos decretos. Esta medida, adoptada el año pasado por el gobierno de Robert Fico, ha reavivado una antigua disputa entre ambos países vecinos, miembros de la Unión Europea.
La minoría húngara representa aproximadamente el 9% de la población eslovaca, una proporción significativa en un país de 5,5 millones de habitantes. La cuestión de sus derechos sigue siendo una fuente recurrente de tensión diplomática entre Budapest y Bratislava.
Por su parte, Robert Fico intentó restar importancia a la disputa, haciendo hincapié en la relevancia de la cooperación bilateral, especialmente en el sector energético. Está previsto que ambos líderes se reúnan próximamente en una cumbre de la Unión Europea.
Este último episodio pone de manifiesto la fragilidad de las relaciones entre ambos estados, donde las cuestiones históricas siguen influyendo en los debates contemporáneos. La evolución de esta situación será crucial para el equilibrio diplomático en la región.
Communauté
comentarios
Los comentarios están abiertos, pero protegidos contra el spam. Las publicaciones iniciales y los comentarios que contienen enlaces se someten a una revisión manual.
Sé el primero en comentar este artículo.