La ONU ha revelado que al menos 1.700 personas murieron durante una semana de violencia en la provincia sureña siria de Suwayda, lo que plantea la posibilidad de que se hayan cometido crímenes de guerra.
Según un informe de investigación, estos enfrentamientos, ocurridos en julio de 2025, también provocaron el desplazamiento de casi 200.000 personas, gran parte de las cuales aún permanecen sin una solución duradera.
El documento señala la responsabilidad de varios actores, incluidas las fuerzas del gobierno sirio, los combatientes tribales y los grupos armados de la comunidad drusa.
Se cree que la mayoría de las víctimas son civiles, incluidos miembros de la minoría drusa, pero también miembros de la comunidad beduina, así como miembros de las fuerzas gubernamentales.
La investigación describe la violencia que se produjo en varias fases, marcadas por enfrentamientos particularmente intensos y abusos que podrían estar comprendidos en el derecho internacional humanitario.
En respuesta a estas acusaciones, las autoridades sirias prometieron esclarecer los hechos y enjuiciar a los responsables.
Estos acontecimientos ponen de manifiesto la persistente fragilidad de la situación de seguridad en Siria, a pesar de años de conflicto.
También ponen de relieve las tensiones intercomunitarias que siguen alimentando la inestabilidad en ciertas regiones del país.
El informe de la ONU podría aumentar la presión internacional para que se rindan cuentas por esta violencia.
Finalmente, reaviva el debate sobre la protección de los civiles y la responsabilidad de los actores involucrados en el conflicto sirio.
Communauté
comentarios
Los comentarios están abiertos, pero protegidos contra el spam. Las publicaciones iniciales y los comentarios que contienen enlaces se someten a una revisión manual.
Sé el primero en comentar este artículo.