Corea del Sur ha anunciado que intensificará sus esfuerzos diplomáticos para permitir que sus buques reanuden su navegación por el estrecho de Ormuz, que es crucial para el comercio energético mundial.
La presidencia surcoreana indicó que el gobierno haría "todo lo posible" para garantizar el paso de los buques de carga, basándose en las condiciones creadas por el alto el fuego de dos semanas acordado entre Estados Unidos e Irán.
Seúl planea, en particular, reforzar la coordinación con los países afectados y acelerar las conversaciones con las compañías navieras para organizar la reanudación del tráfico lo antes posible.
El bloqueo del estrecho, provocado por el conflicto entre Washington, Israel y Teherán, ha perturbado gravemente los flujos energéticos mundiales. Esta estratégica vía marítima suele transportar una parte importante del petróleo y el gas exportados desde el Golfo.
En este contexto, Corea del Sur, que depende en gran medida de las importaciones de energía, busca asegurar su suministro y limitar las repercusiones económicas de la crisis.
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