Según datos recientes de organizaciones de defensa y monitoreo de derechos humanos, las fuerzas gubernamentales y sus aliados en Burkina Faso y Malí han asesinado a más civiles que los grupos yihadistas en los últimos años. Estos hallazgos ponen de manifiesto una preocupante escalada de violencia en la región del Sahel.
Según un informe publicado por Human Rights Watch, las fuerzas burkinesas y sus aliados han matado a más del doble de civiles que los militantes islamistas desde 2023. Esta tendencia se ve corroborada por datos de ACLED (Armed Conflict Location & Event Data), que observan un patrón similar en la región.
En Malí, la situación parece aún más grave. Según ACLED, las fuerzas gubernamentales y sus aliados son responsables de entre tres y cuatro veces más muertes de civiles que los grupos yihadistas en los últimos dos años. Estas cifras corresponden a países gobernados por regímenes militares que llegaron al poder tras recientes golpes de Estado.
Los analistas creen que esta violencia contra la población civil podría tener consecuencias contraproducentes, alimentando el resentimiento entre las poblaciones locales y facilitando el reclutamiento por parte de grupos yihadistas. Este fenómeno contribuiría a prolongar e intensificar los conflictos en la región.
Desde 2021, los ataques vinculados a grupos yihadistas se han incrementado drásticamente en Burkina Faso, Malí y Níger, convirtiendo al Sahel en uno de los principales focos de terrorismo a nivel mundial. En este contexto, los abusos atribuidos a las fuerzas estatales complican aún más los esfuerzos de estabilización.
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