Los principales puertos petroleros rusos del mar Báltico han suspendido sus operaciones tras una serie de ataques con drones ucranianos, lo que supone uno de los ataques más significativos contra la infraestructura energética rusa.
Las terminales de Primorsk y Ust-Luga, esenciales para la exportación de petróleo crudo y productos derivados del petróleo, han interrumpido sus operaciones de carga tras los incendios provocados por estos ataques.
Según las fuentes, varios tanques de almacenamiento se vieron afectados, provocando importantes emisiones de humo visibles incluso en Finlandia.
Según se informa, las autoridades han acordonado parcialmente la ciudad de Oust-Louga, mientras continúan las operaciones de seguridad y extinción de incendios.
Estos ataques constituyen una escalada significativa en el conflicto entre Rusia y Ucrania, dirigidos directamente contra infraestructuras estratégicas de exportación.
Llegan en un momento en que los mercados energéticos ya están tensos, debilitados por la guerra en Oriente Medio y las interrupciones en el transporte marítimo.
Esta nueva interrupción en los flujos de petróleo ruso podría aumentar la incertidumbre en los mercados mundiales y contribuir a la volatilidad de los precios.
Además, según los informes, dos drones ucranianos también aterrizaron en Letonia y Estonia, sin causar daños importantes, lo que ilustra los riesgos de que el conflicto se extienda más allá de las zonas directamente afectadas.
Aunque no se han reportado víctimas, este episodio subraya la vulnerabilidad de las infraestructuras energéticas y el potencial de escalada regional en un contexto geopolítico ya de por sí extremadamente inestable.
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