Según las autoridades locales, la infraestructura energética de Rusia ha sido blanco de ataques con drones, lo que ha provocado una fuga de combustible en el puerto de Primorsk y un incendio en la refinería NORSI.
En Primorsk, una importante terminal petrolera en el mar Báltico, un tanque de combustible resultó dañado, provocando una fuga. Inicialmente, las autoridades mencionaron un oleoducto dañado, antes de aclarar que solo las instalaciones de almacenamiento se habían visto afectadas.
Mientras tanto, la refinería NORSI quedó envuelta en llamas tras un ataque, lo que ilustra la intensificación de los ataques contra la infraestructura energética rusa.
Estas operaciones forman parte de una estrategia atribuida a Ucrania, que lleva varias semanas intensificando sus ataques contra las instalaciones petroleras rusas con el objetivo de debilitar los recursos económicos y militares de Moscú.
El puerto de Primorsk, uno de los principales puntos de exportación de petróleo del país, desempeña un papel fundamental en el suministro energético internacional. Según imágenes satelitales recientes, una parte importante de su capacidad de almacenamiento ya ha resultado dañada en ataques anteriores.
También se registraron alertas de ataques aéreos en otras zonas, incluida Novorossiysk, lo que pone de manifiesto la extensión geográfica de los ataques.
Estos ataques aumentan la presión sobre el sector energético ruso y podrían tener repercusiones en los mercados mundiales, en un contexto ya marcado por fuertes tensiones vinculadas a conflictos internacionales.
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