Peter Magyar juró su cargo el sábado como nuevo primer ministro de Hungría tras su aplastante victoria electoral sobre Viktor Orban, poniendo fin a dieciséis años de gobierno nacionalista.
El líder centrista llegó al poder con promesas de cambio político, lucha contra la corrupción y recuperación económica, en un país que enfrenta un crecimiento frágil y un gran déficit presupuestario.
Durante su discurso inaugural en Budapest, Magyar se comprometió a restablecer las relaciones de Hungría con sus aliados occidentales, que se habían deteriorado significativamente bajo el gobierno de Orbán debido a las disputas con la Unión Europea y varios socios europeos.
El nuevo jefe de gobierno también prometió una reforma integral de los medios de comunicación e instituciones públicas, manifestando su deseo de fortalecer el estado de derecho y restaurar la confianza democrática.
Su partido, Tisza, cuenta ahora con mayoría constitucional en el Parlamento tras las elecciones del 12 de abril, lo que podría permitirle anular varias reformas implementadas bajo el mandato de Orbán y criticadas por sus oponentes por haber debilitado los controles y equilibrios democráticos.
La victoria de Magyar fue bien recibida tanto por algunos inversores extranjeros como por los húngaros que esperaban una mejora de la situación económica y una distensión de las tensiones con sus socios europeos.
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