China ha criticado duramente a la República Checa después de que el Senado checo aprobara una resolución relativa a la sucesión del Dalai Lama.
En un comunicado, Pekín denunció una "flagrante injerencia" en sus asuntos internos, argumentando que el tema del Dalai Lama recae exclusivamente dentro de su soberanía.
La resolución adoptada el 25 de marzo por los senadores checos se refiere a las condiciones de sucesión del líder espiritual tibetano, un tema sumamente delicado para las autoridades chinas.
El gobierno chino considera al Dalai Lama un separatista, mientras que sus partidarios en el extranjero defienden su papel religioso y cultural.
Esta nueva tensión diplomática surge en medio de las ya delicadas relaciones entre Pekín y varios países europeos en materia de derechos humanos y Tíbet.
China reacciona con firmeza de forma habitual ante cualquier postura extranjera sobre estos temas, que considera contraria al principio de no injerencia.
Por parte checa, esta resolución refleja la voluntad política de apoyar la libertad religiosa y los derechos de los tibetanos.
Este episodio ilustra una vez más las profundas divergencias entre China y algunos países occidentales en cuestiones de soberanía y valores.
Esto podría provocar mayores fricciones diplomáticas entre Pekín y Praga en las próximas semanas.
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