El rey Carlos III y la reina Camila asistieron el domingo al tradicional servicio religioso de Pascua en el Castillo de Windsor, rodeados de varios miembros de la familia real británica, en un contexto marcado por la notable ausencia del príncipe Andrés y su familia.
El monarca, que también es Gobernador Supremo de la Iglesia de Inglaterra, asistió a este importante servicio religioso del calendario real. La ceremonia tuvo lugar en la Capilla de San Jorge, un lugar emblemático para las grandes celebraciones monárquicas.
El príncipe Guillermo, heredero al trono, estuvo presente junto a su esposa Catalina y sus tres hijos. Otros miembros de la familia real también asistieron al evento, entre ellos el príncipe Eduardo y Ana, la princesa real.
A su llegada, Carlos III y Camila fueron recibidos por el deán de Windsor, Christopher Cocksworth. La reina lució un abrigo y un sombrero rojos para la ocasión, en conmemoración de esta importante celebración según la tradición anglicana.
La ausencia del príncipe Andrés, ya retirado de la vida pública, sí llamó la atención. Ni él ni ningún miembro de su familia estuvieron presentes en la ceremonia, lo que evidencia su continuo distanciamiento de las funciones oficiales de la monarquía británica.
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