Nigeria ha anunciado la apertura de una investigación independiente tras un ataque aéreo militar que causó la muerte de al menos 200 personas en el noreste del país, al tiempo que defendía una operación presentada como un ataque contra grupos insurgentes.
El ataque, ocurrido el sábado en la localidad de Jilli, en el distrito de Gubio, afectó a una zona que incluía un mercado, causando numerosas víctimas civiles. Las autoridades afirman que la región está controlada por militantes islamistas y se considera un enclave de alto riesgo.
El ministro de Información, Mohammed Idris, expresó sus condolencias por las víctimas civiles y afirmó que la fuerza aérea había atacado "objetivos terroristas confirmados". Asimismo, precisó que la investigación se centraría en la planificación y ejecución de la operación.
Este incidente forma parte de un conflicto prolongado en el noreste de Nigeria, donde las líneas del frente siguen siendo difusas y los civiles a menudo se encuentran atrapados entre las fuerzas de seguridad y los grupos insurgentes.
Las organizaciones de derechos humanos han advertido sobre los altos riesgos que suponen este tipo de operaciones en zonas en disputa, donde los mercados y las rutas de suministro son utilizados con frecuencia tanto por los combatientes como por la población local.
Ante estas críticas, el gobierno nigeriano busca mantener un equilibrio entre la lucha contra la insurgencia y la protección de la población civil. La investigación anunciada debería ayudar a determinar responsabilidades y evaluar posibles errores en esta controvertida operación.
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