Los agricultores de Myanmar se enfrentan a graves dificultades para obtener diésel, debido a las perturbaciones mundiales relacionadas con el conflicto en el que está implicado Irán.
Esta escasez afecta directamente a los agricultores de arroz, que dependen en gran medida del combustible para el funcionamiento de su maquinaria agrícola, especialmente durante la temporada alta de producción.
Ante la escasez de diésel, muchos agricultores están recurriendo al mercado negro, donde los precios son significativamente más altos, lo que agrava sus costes de producción.
En grandes ciudades como Yangon, se forman largas colas a las afueras de las gasolineras, donde el combustible está racionado.
La crisis energética también está teniendo repercusiones en otros sectores, y algunas aerolíneas se han visto obligadas a suspender vuelos por falta de combustible.
Según el Programa Mundial de Alimentos, si la situación continúa, los costos de producción agrícola podrían duplicarse, lo que pondría en peligro la seguridad alimentaria del país.
Esta situación pone de manifiesto la dependencia de Myanmar de las importaciones de combustible y su vulnerabilidad ante las crisis geopolíticas internacionales.
También ilustra las consecuencias concretas del conflicto en Oriente Medio para las economías más frágiles, mucho más allá de la región en cuestión.
Communauté
comentarios
Los comentarios están abiertos, pero protegidos contra el spam. Las publicaciones iniciales y los comentarios que contienen enlaces se someten a una revisión manual.
Sé el primero en comentar este artículo.