El secretario general de la ONU, António Guterres, ha nombrado al diplomático francés Jean Arnault como su enviado personal para intentar desactivar la guerra en Oriente Medio, que ahora considera "fuera de control".
Ante la escalada de violencia, el jefe de la ONU advirtió que el mundo estaba "al borde de una guerra a mayor escala" y pidió una intensificación urgente de los esfuerzos diplomáticos.
Jean Arnault, un diplomático con amplia experiencia, se encargará de coordinar las iniciativas de diálogo en curso y de promover la desescalada entre las diversas partes implicadas.
Guterres hizo llamamientos directos a los protagonistas: a Estados Unidos e Israel les pidió que pusieran fin a las operaciones militares, al tiempo que instó a Irán a cesar sus ataques en la región.
También hizo un llamamiento a Hezbolá para que detenga sus ataques contra Israel, al tiempo que pidió al Estado judío que ponga fin a sus bombardeos en el Líbano, que son especialmente duros para la población civil.
El Secretario General hizo hincapié en las consecuencias mundiales del conflicto, incluido el cierre del estrecho de Ormuz, que está interrumpiendo el suministro de petróleo, gas y fertilizantes en un momento crucial para la agricultura mundial.
Estas perturbaciones, sumadas al alza vertiginosa de los precios de la energía, generan temores de un nuevo aumento en los precios de los alimentos, lo que podría debilitar aún más a los países más vulnerables.
"Es hora de alejarse de la escalada militar y tomar la vía diplomática", insistió Guterres, haciendo hincapié en la urgencia de una solución política a una crisis con repercusiones globales.
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