El vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, Dmitry Medvedev, pidió un cambio de rumbo por parte de Rusia ante las ambiciones europeas de Ucrania, y opinó que Moscú ya no debería mostrar "tolerancia" hacia un posible acercamiento entre Kiev y la Unión Europea.
Según él, la UE ya no puede considerarse una simple unión económica. Afirmó que podría transformarse rápidamente en una alianza militar, «abiertamente hostil» a Rusia y, en algunos aspectos, «peor que la OTAN».
En este contexto, Dmitry Medvedev instó a las autoridades rusas a abandonar cualquier postura conciliadora hacia los países vecinos que buscan unirse a lo que ahora denomina una "unión militar-económica". Esta declaración marca un endurecimiento significativo de la retórica rusa respecto a la ampliación de Europa.
El funcionario ruso también se refirió al futuro de la OTAN, considerando improbable una retirada de Estados Unidos de la alianza. Sin embargo, sugirió que Washington podría reducir simbólicamente su presencia militar en Europa, lo que podría exacerbar las divisiones internas dentro de la organización.
Según Medvedev, estas tensiones podrían impulsar a la Unión Europea a reforzar sus capacidades de defensa y a asumir un papel más estratégico en el escenario internacional.
Estas declaraciones se producen en medio de una guerra prolongada entre Rusia y Ucrania, donde las cuestiones de alineación geopolítica e integración europea se han convertido en temas centrales. Reflejan el temor de Moscú a que sus vecinos se acerquen a las instituciones occidentales.
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