Más de 200 tripulantes iraníes fueron repatriados a su país tras ser rescatados por Sri Lanka, según anunciaron las autoridades locales. Estos marineros pertenecían a dos buques militares que se encontraban en peligro frente a las costas de Colombo.
La operación de rescate comenzó a principios de marzo, cuando 32 tripulantes del buque de guerra IRIS Dena fueron rescatados tras sufrir daños en la embarcación. Según la información disponible, fue alcanzada por un torpedo disparado por un submarino estadounidense.
El buque regresaba de unas maniobras navales organizadas por la India, en un contexto regional marcado por la escalada de tensiones derivada del conflicto con Irán. Este incidente pone de relieve los crecientes riesgos en el mar en una zona estratégica.
Un segundo buque iraní, el IRIS Bushehr, también solicitó asistencia a Sri Lanka tras sufrir problemas mecánicos. Un total de 208 tripulantes de este barco fueron rescatados al día siguiente de la operación de rescate inicial.
Tras varias semanas en Sri Lanka, los marineros fueron finalmente evacuados en un vuelo chárter especial de regreso a casa. Las autoridades no especificaron las condiciones exactas de su estancia, pero confirmaron que toda la tripulación había recibido la atención necesaria.
Esta operación pone de relieve el papel de Sri Lanka en el rescate marítimo regional, al tiempo que ilustra las repercusiones indirectas de las tensiones geopolíticas actuales en la seguridad marítima.
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