La Sociedad de San Pío X ordenó el miércoles a cuatro nuevos obispos en Écône, al suroeste de Suiza, a pesar del llamamiento del papa León XIV para que se abandonara la iniciativa. El Vaticano considera esta consagración un desafío directo a la autoridad papal.
Miles de fieles se congregaron en la aldea alpina de Ecône para asistir a la ceremonia, que se organizó apenas dos días después de una carta personal del Papa dirigida a Davide Pagliarani.
En esta carta, el Papa instó a los líderes del movimiento a abandonar su proyecto. «Os lo ruego y os pido de todo corazón: ¡por favor, recapacitad!», escribió, calificando esta consagración de «acto cismático».
Según el derecho canónico de la Iglesia Católica, solo el Papa está autorizado para nombrar nuevos obispos. Esta norma busca preservar la continuidad de la sucesión apostólica y la unidad de la Iglesia.
El Vaticano había advertido previamente que estas ordenaciones conllevarían la excomunión automática. Según el derecho canónico, una consagración episcopal realizada sin el consentimiento del Papa expone tanto al obispo que confiere la ordenación como a los obispos recién consagrados a esta sanción canónica. Esta nueva crisis reaviva las persistentes tensiones entre la Santa Sede y la Sociedad de San Pío X, que se adhiere a la celebración de la Misa Tradicional en latín.
Communauté
comentarios
Los comentarios están abiertos, pero protegidos contra el spam. Las publicaciones iniciales y los comentarios que contienen enlaces se someten a una revisión manual.
Sé el primero en comentar este artículo.