Le président américain Donald Trump El viernes, afirmó que su paciencia con Irán se estaba "agotando", lo que aumenta aún más la presión sobre Teherán en medio de las elevadas tensiones regionales por el estrecho de Ormuz y la seguridad energética mundial.
En declaraciones a bordo del Air Force One a su regreso a Estados Unidos, Donald Trump afirmó haber hablado sobre la situación con el presidente chino. Xi JinpingSegún él, los dos líderes coincidieron en la necesidad de mantener abierto el estrecho de Ormuz, un paso estratégico por el que transita una parte importante del petróleo mundial.
El presidente estadounidense también rechazó la idea de haber pedido favores especiales a Pekín para gestionar la crisis. "Irán debe llegar a un acuerdo", insistió Trump, sin especificar las condiciones exactas que quería imponer a Teherán.
Por parte china, las autoridades afirmaron que la guerra "nunca debió haber ocurrido" y abogaron por la desescalada diplomática. Pekín, que depende en gran medida de las importaciones de energía que transitan por el Golfo, sigue con preocupación las perturbaciones causadas por el conflicto y las amenazas a las rutas marítimas.
Por su parte, Irán ha declarado estar dispuesto a llegar a un acuerdo o a reanudar las hostilidades. Esta postura pone de manifiesto la fragilidad del alto el fuego observado en las últimas semanas tras una serie de ataques y enfrentamientos que han afectado a varios países de Oriente Medio.
La crisis actual sigue sacudiendo los mercados energéticos mundiales y generando preocupación entre las principales potencias. El estrecho de Ormuz continúa siendo un foco de inquietud internacional, ya que cualquier interrupción prolongada del tráfico marítimo en esta zona podría tener graves consecuencias económicas a nivel global.
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