La Unión Europea ha alcanzado un acuerdo preliminar para reducir drásticamente sus importaciones de acero, imponiendo aranceles más elevados para proteger su industria siderúrgica de la competencia mundial.
El plan prevé una reducción de aproximadamente el 47 % en el volumen de acero que puede ingresar libre de aranceles, actualmente limitado a 18,3 millones de toneladas por año. Superado este umbral, las importaciones estarán sujetas a aranceles de hasta el 50 %, lo que en la práctica duplica los aranceles existentes.
Esta decisión se produce en un momento en que los productores europeos operan actualmente a tan solo el 65% de su capacidad, lastrados por la afluencia de acero extranjero y por las medidas proteccionistas impuestas por Estados Unidos bajo el liderazgo del presidente. Donald Trump.
El objetivo declarado de Bruselas es aumentar la tasa de utilización de la capacidad industrial al 80%, con el fin de apoyar la producción local y preservar el empleo en el sector.
El plan también prevé la eliminación gradual de las importaciones de acero procedentes de Rusia para 2028, en un contexto de persistentes tensiones geopolíticas.
Este acuerdo, suscrito entre el Parlamento Europeo y los Estados miembros, marca un punto de inflexión proteccionista para la Unión Europea, que busca defender sus industrias estratégicas frente a la sobreproducción mundial y la creciente rivalidad comercial.
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