El Reino Unido ha condenado la condena de diez años de prisión impuesta en Irán a Craig y Lindsay Foreman, una pareja británica condenada por espionaje por las autoridades iraníes. Londres expresó su profunda preocupación por la decisión y exigió un trato justo para ambos ciudadanos.
Los Foreman fueron arrestados hace más de trece meses durante un viaje en motocicleta. Según su familia, han estado recluidos en duras condiciones, con acceso limitado a asistencia legal y periodos de aislamiento. Su condena desencadenó una campaña en el Reino Unido, en particular la campaña "Liberen a Lindsay y Craig".
Las autoridades británicas han indicado que siguen de cerca el caso y reiteraron su oposición a lo que consideran detenciones arbitrarias. El gobierno no especificó las gestiones diplomáticas adoptadas, pero afirmó que está brindando apoyo consular a la familia de la pareja.
Varias organizaciones de derechos humanos han criticado las prácticas de detención de Irán, que en ocasiones describen como motivadas políticamente. Creen que estos arrestos pueden utilizarse como palanca para generar tensiones diplomáticas más amplias.
Irán no hizo comentarios inmediatos sobre la reacción británica. El incidente se produce en un contexto de tensas relaciones entre Teherán y varios países occidentales, marcadas por persistentes desacuerdos sobre seguridad y política regional.