En 2025, solo se quemaron 3,1 millones de hectáreas en la Amazonía, en comparación con los 15,8 millones del año anterior. Este descenso histórico coincide con la campaña de reelección del presidente Lula.
Esta es una cifra que los defensores de la selva tropical llevaban mucho tiempo esperando. Según el grupo de monitoreo MapBiomas, la superficie quemada en la Amazonía brasileña en 2025 representa la menor extensión registrada desde que comenzaron sus estudios en 1985. Los 3,1 millones de hectáreas que se incendiaron el año pasado contrastan notablemente con los 15,8 millones de hectáreas de 2024, un año récord.
En todo Brasil, la tendencia es la misma: aproximadamente 12,7 millones de hectáreas quemadas en 2025, en comparación con 30 millones en 2024. El pico histórico nacional se remonta a 2007, con 30,7 millones de hectáreas afectadas en todo el territorio.
La investigadora Vera Arruda, del Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonía (IPAM) y coordinadora de MapBiomas, celebró estos resultados, aunque instó a la cautela. «Las cifras de 2025 son significativas y demuestran que es posible reducir la superficie quemada en el país», afirmó. No obstante, recalcó que «la disminución del 31 % con respecto al promedio histórico, impulsada principalmente por el menor número de incendios registrados en la Amazonía en 41 años, es una buena noticia, pero aún no nos permite concluir que se trate de una tendencia establecida ni relajar las medidas de prevención».
Este descenso se explica en parte por el regreso de los patrones climáticos más fríos de La Niña, tras el fenómeno de El Niño que exacerbó las sequías en 2024. El Servicio de Cambio Climático de Copernicus atribuyó los incendios sin precedentes de ese año a "fenómenos climáticos extremos y la actividad humana". Sin embargo, MapBiomas advierte que el regreso de El Niño podría prolongar la estación seca este año y aumentar el riesgo de incendios.
Estos resultados llegan en un momento crucial para el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien busca la reelección en las elecciones presidenciales de octubre. Al asumir el cargo el 1 de enero de 2023, declaró su objetivo de lograr "cero deforestación en la Amazonía", una clara ruptura con su predecesor Jair Bolsonaro, bajo cuyo mandato la destrucción de bosques aumentó un 75% durante el tercer año de su mandato.
La política de Lula hacia la Amazonía no está exenta de críticas. Su decisión de autorizar la exploración petrolera en la desembocadura del río Amazonas ha provocado fuertes protestas de grupos ambientalistas, que la consideran una flagrante contradicción con sus compromisos de proteger la región.
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