El presidente libanés, Joseph Aoun, hizo un llamamiento al fortalecimiento de la unidad nacional y a la consolidación de la autoridad estatal, en medio de las elevadas tensiones políticas y de seguridad que se viven en el Líbano.
En un mensaje publicado con motivo del aniversario del asesinato del exministro Tony Frangieh y miembros de su familia, el jefe de Estado afirmó que el país se encuentra en un momento crucial de su historia. Según él, Líbano debe elegir entre dos caminos: un Estado donde el monopolio de las armas pertenezca exclusivamente a las instituciones oficiales, o un país permanentemente influenciado por la lógica de las milicias.
Subrayó que las divisiones comunitarias y regionales no son la solución a las crisis actuales, e hizo un llamado a superar las divisiones políticas tradicionales. El presidente también enfatizó la necesidad de construir la unidad basada en la justicia, la igualdad entre los ciudadanos y la apertura política.
Esta declaración se produce en un momento en que el debate sobre el desarme de los grupos armados no estatales sigue siendo particularmente delicado, especialmente en lo que respecta a Hezbolá, que rechaza cualquier cuestionamiento de su arsenal. El gobierno, por su parte, continúa defendiendo el principio del control estatal exclusivo de las armas, en un contexto regional ya de por sí muy inestable.
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