El buque de guerra británico HMS Dragon partió el martes del puerto de Portsmouth para ser desplegado en el Mediterráneo oriental en medio de crecientes tensiones en Oriente Medio tras los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán.
Este despliegue se produce más de una semana después de un ataque con drones contra la base aérea británica de la RAF Akrotiri, ubicada en Chipre. Según las autoridades, el dron utilizado era de fabricación iraní y se cree que fue lanzado desde el Líbano o Irak.
El gobierno británico ha recibido críticas por no enviar un buque militar a la región con mayor rapidez. Buques de guerra griegos y franceses se desplegaron pocos días después de los primeros ataques de represalia de Irán en el Golfo.
La decisión de enviar el destructor HMS Dragon se había tomado hacía aproximadamente una semana, pero se necesitaron varios días para preparar el barco para su misión.
Este retraso ha alimentado interrogantes en el Reino Unido sobre la preparación operativa de las fuerzas armadas británicas.
Se espera que el HMS Dragon refuerce la presencia militar británica en la región y contribuya a la vigilancia y seguridad marítima en un contexto de alta inestabilidad vinculado al conflicto que involucra a Irán y sus adversarios.