Brasil inauguró oficialmente el lunes tres semanas de eventos relacionados con el clima en varias ciudades importantes del país, antes de la cumbre internacional COP30 que se celebrará en Belém a finales de mes. Esta serie de iniciativas marca un paso clave para el país anfitrión, que busca posicionarse como líder en desarrollo sostenible y transición energética.
Los primeros eventos se llevarán a cabo en Río de Janeiro, São Paulo y Belém, con conferencias, exposiciones y foros dedicados a la política climática, la preservación de la Amazonía y la inversión verde. El ministro de Hacienda brasileño, Fernando Haddad, enfatizó la necesidad de un "compromiso colectivo" entre gobiernos, empresas y sociedad civil para alcanzar los objetivos de neutralidad de carbono.
Numerosos actores del sector privado aprovecharon estos eventos para solicitar incentivos fiscales y regulatorios que aceleren el despliegue de las energías renovables y la economía circular. Según Simon Stiell, Secretario Ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), «la transformación ecológica de Brasil podría convertirse en un modelo para los países emergentes, siempre que vaya acompañada de una gobernanza transparente e inclusiva».
Sin embargo, estos preparativos se ven ensombrecidos por las tensiones sociales: varias organizaciones locales han planeado manifestaciones para denunciar la represión policial y las desigualdades ambientales que afectan a las comunidades amazónicas. Las autoridades temen que estas movilizaciones puedan perturbar las reuniones oficiales.
Se espera que la COP30, que se inaugurará en Belém dentro de tres semanas, tenga una participación ligeramente menor que las ediciones anteriores, aunque ya se ha confirmado la presencia de muchos jefes de Estado, científicos y representantes de ONG.