La nueva presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, juró su cargo el viernes en una ceremonia celebrada en el estadio nacional de San José. La mandataria derechista, de 39 años, prometió emprender una "guerra" contra la delincuencia en el país centroamericano, considerado durante mucho tiempo uno de los más estables y pacíficos de la región.
En su discurso inaugural, Fernández anunció su intención de emprender profundas reformas del sistema judicial y reforzar las leyes de seguridad para combatir con mayor eficacia el crimen organizado y el narcotráfico.
“Costa Rica no puede normalizar la vergüenza de que sus instituciones estén infiltradas por el crimen”, afirmó. “No podemos aceptar que los narcotraficantes encuentren resquicios en nuestro sistema”.
La nueva jefa de Estado también afirmó su deseo de llevar a cabo estas reformas "sin miedo", en un momento en que el país experimenta un aumento de la violencia relacionada con las drogas.
La semana pasada, Laura Fernández nombró a Gerald Campos ministro de Seguridad, prometiendo una lucha "implacable" contra las organizaciones criminales.
Costa Rica, que abolió su ejército en 1948, es considerada históricamente una de las democracias más estables de América Latina. Sin embargo, en los últimos años, el país ha enfrentado un aumento de los homicidios y una mayor presencia de redes internacionales de narcotráfico.
Communauté
comentarios
Los comentarios están abiertos, pero protegidos contra el spam. Las publicaciones iniciales y los comentarios que contienen enlaces se someten a una revisión manual.
Sé el primero en comentar este artículo.