Suiza vota sobre la limitación de su población: un referéndum con consecuencias potencialmente importantes para Europa.
Suiza vota sobre la limitación de su población: un referéndum con consecuencias potencialmente importantes para Europa.

Los suizos acudirán a las urnas el domingo para votar una iniciativa que busca limitar la población del país a 10 millones de habitantes para 2050. Esta propuesta, respaldada por el Partido Popular Suizo (SVP), el principal partido de derecha del país, es presentada por algunos observadores como una votación que probablemente tendrá consecuencias comparables a las del Brexit en las relaciones entre Suiza y la Unión Europea.

El texto estipula que la población suiza, actualmente estimada en unos 9,1 millones, no puede superar los 10 millones. Una vez que la población alcance los 9,5 millones, el gobierno deberá reforzar las normas de inmigración, en particular en lo que respecta al asilo y la reagrupación familiar. Según las proyecciones, este umbral podría alcanzarse a principios de la década de 2030.

Si la población superara los 10 millones, las autoridades se verían obligadas a utilizar todos los medios a su alcance para reducirla por debajo de ese umbral. Esto podría incluir cuestionar ciertos acuerdos internacionales que promueven el crecimiento demográfico.

Una de las disposiciones más delicadas se refiere al acuerdo de libre circulación suscrito con la Unión Europea en 1999. Si Suiza no cumple con el límite máximo establecido en un plazo de dos años, podría verse obligada a denunciar este acuerdo, que permite a los ciudadanos de la Unión vivir, trabajar o estudiar en Suiza, al tiempo que otorga los mismos derechos a los ciudadanos suizos dentro de la UE.

Los partidarios de la iniciativa argumentan que el rápido crecimiento demográfico está ejerciendo una presión cada vez mayor sobre las infraestructuras, la vivienda, el transporte y los servicios públicos. Señalan que la población de Suiza ha crecido más rápido que la de la Unión Europea desde que entró en vigor la libre circulación de personas en 2002.

Los opositores advierten sobre las consecuencias económicas de tal cambio. Temen una escasez de mano de obra en varios sectores clave y les preocupa un deterioro de las relaciones con Bruselas, dado que muchos sectores de la economía suiza dependen del comercio y la movilidad con los países europeos.

El resultado del referéndum se sigue con gran atención mucho más allá de las fronteras de Suiza. Un voto afirmativo podría dar paso a un nuevo período de incertidumbre en las relaciones entre Berna y la Unión Europea, y reavivar el debate sobre inmigración en varios países del continente.

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