La DEA reanuda discretamente su coordinación antidrogas con Bolivia, casi 20 años después de su expulsión (AP)
La DEA reanuda discretamente su coordinación antidrogas con Bolivia, casi 20 años después de su expulsión (AP)

Estados Unidos ha reanudado la coordinación antidrogas con Bolivia, casi 20 años después de la expulsión de agentes estadounidenses ordenada por el expresidente Evo Morales. Un alto funcionario boliviano confirmó que el intercambio de inteligencia ya se ha reanudado, mientras que los detalles de un acuerdo formal que permita el regreso de la Administración para el Control de Drogas (DEA) aún se están negociando.

Ernesto Justiniano, viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas de Bolivia, indicó que Washington ahora comparte información sobre redes criminales transnacionales y participa en el entrenamiento y la evaluación de integridad de las fuerzas locales. Según él, Bolivia necesita recursos e inteligencia adicionales para abordar la magnitud del tráfico.

Esta reanudación de operaciones se produce bajo la presidencia de Rodrigo Paz, elegido en noviembre y comprometido con una mejora de las relaciones diplomáticas con Washington tras casi dos décadas de tensión bajo el liderazgo del Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales. En 2008, Morales expulsó a la DEA, acusando a Estados Unidos de injerencia y denunciando un enfoque militarizado en la erradicación de la coca.

El tema sigue siendo especialmente delicado en la región del Chapare, un bastión histórico de los cocaleros y antiguo feudo político de Morales. En la década de 1990, las operaciones respaldadas por la DEA provocaron enfrentamientos mortales con los agricultores, lo que avivó un profundo resentimiento. Las autoridades actuales sostienen que no se planteará la posibilidad de establecer bases estadounidenses permanentes, aunque mencionan la posibilidad de operaciones conjuntas sobre el terreno.

Bolivia es considerado el tercer mayor productor mundial de cocaína. Si bien el cultivo tradicional de la hoja de coca es legal y está profundamente arraigado en las prácticas andinas, las autoridades creen que gran parte de la producción se desvía al tráfico internacional. Desde la salida de la DEA, algunos expertos estadounidenses han descrito al país como un "punto ciego" en materia de inteligencia antidrogas.

El retorno gradual a la cooperación podría representar un éxito diplomático para Washington en América Latina, en un contexto donde la política antidrogas estadounidense genera tensiones con otros socios regionales. Los detalles del acuerdo final aún están por concretarse, pero ambos países parecen decididos a dejar atrás una ruptura de casi veinte años.

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