El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, busca evitar elecciones anticipadas, ya que la guerra en Irán no ha mejorado su posición en las encuestas.
Según varias fuentes gubernamentales, su bando había considerado inicialmente sacar provecho político del conflicto, especialmente después de los primeros ataques, provocando la convocatoria de elecciones anticipadas.
Pero casi un mes después del inicio de las hostilidades, las encuestas de opinión siguen pronosticando la derrota del jefe de gobierno, sin que se observe ninguna mejora notable relacionada con la guerra.
Ante esta situación, Benjamin Netanyahu se esfuerza ahora por estabilizar su mayoría aprobando rápidamente el presupuesto estatal, un paso crucial para evitar automáticamente las elecciones.
En Israel, no aprobar el presupuesto antes del 31 de marzo conllevaría la disolución del Parlamento y la celebración de elecciones en un plazo de 90 días.
Para asegurarse este voto, el Primer Ministro está intensificando sus esfuerzos con sus aliados políticos, en particular mediante la liberación de fondos para garantizar su apoyo.
Esta situación ilustra los límites del "reflejo de unidad nacional" en tiempos de conflicto, que en este caso no parece beneficiar políticamente al poder ejecutivo.
También pone de relieve la fragilidad de la coalición gobernante, en un contexto de guerra y persistentes tensiones internas.
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