La República Islámica de Irán ha nombrado a un nuevo líder supremo para suceder al ayatolá Alí Jamenei, quien murió el 28 de febrero en ataques aéreos estadounidenses e israelíes. La Asamblea de Expertos, el organismo religioso responsable de este nombramiento e integrado por clérigos, seleccionó a Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido líder. El hombre de 56 años, conocido por su discreción, se convierte así en la máxima autoridad política y religiosa de la República Islámica, en medio de una guerra abierta y una creciente tensión interna.
Considerado durante mucho tiempo una de las figuras más influyentes, pero también más opacas, del sistema iraní, Mojtaba Jamenei nunca ocupó un cargo oficial en el gobierno. Educado en los seminarios religiosos de Qom, se cree que ejerció una influencia significativa entre bastidores, en particular a través de sus vínculos con la Guardia Revolucionaria y ciertas redes conservadoras. Su nombramiento por la Asamblea de Expertos, si bien se presenta como constitucional, refuerza las críticas sobre la naturaleza casi dinástica de un régimen surgido de la revolución de 1979.
Este nombramiento se produce en un momento de extrema inestabilidad para la República Islámica, cuya caída exigen ahora numerosos países, incluidos Estados Unidos e Israel, con el apoyo de una parte significativa de la población y la diáspora iraníes. El país se enfrenta a una guerra regional, sanciones económicas masivas y una disidencia interna recurrente que persiste desde hace varios años.