Un ataque ruso masivo contra Kiev ha dejado al menos 17 muertos y más de 40 heridos. El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky Criticó la falta de sistemas antimisiles proporcionados por los aliados, pues creía que se podrían haber salvado vidas.
Tras una noche de intensos bombardeos en la capital ucraniana, Volodymyr Zelensky culpó directamente a sus socios occidentales. Afirmó que la instalación de defensas antimisiles adicionales habría evitado las bajas, mientras que la cifra provisional de muertos ascendía a al menos 17, con más de 40 heridos.
El ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, también alzó la voz. «Los ataques aéreos rusos no se toman vacaciones de verano», declaró, e instó a los socios de Kiev a mantener su apoyo ininterrumpido. «Cada interceptor cuenta. Son herramientas que salvan vidas, y exhorto a todos nuestros socios a agilizar todas las decisiones al respecto».
Sybiha también pidió sanciones más severas contra Moscú, considerándolas esenciales para interrumpir la capacidad de Rusia de producir estos misiles balísticos. "Las sanciones adicionales y severas son cruciales y urgentes", insistió.
Este ataque es uno de los más importantes perpetrados contra Kiev en las últimas semanas, y se produce en un momento en que las negociaciones sobre nuevas entregas de sistemas de defensa aérea siguen estancadas entre varios aliados occidentales.
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