El jefe del servicio de inteligencia exterior de Alemania pidió el viernes reforzar las capacidades y el margen de maniobra de los servicios secretos del país para hacer frente a las amenazas híbridas atribuidas a Rusia.
En una mesa redonda durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, Martin Jaeger, presidente de la Bundesnachrichtendienst (BND), argumentó que Alemania necesitaba ir más allá de una postura estrictamente defensiva ante la evolución de los riesgos de seguridad.
Tras décadas de moderación en el espionaje y la vigilancia estatal, heredadas de las lecciones de la Segunda Guerra Mundial, los líderes políticos y los expertos en seguridad ahora abogan por dar más margen de maniobra a los servicios de inteligencia, tanto extranjeros como nacionales, ante lo que consideran una creciente amenaza por parte de Moscú.
«La amenaza que representa la guerra híbrida ha sido reconocida», declaró Jaeger, añadiendo que la disuasión «aún no funciona». Planteó la cuestión de si Alemania debería seguir «observando y documentando» estos acontecimientos o adoptar «contramedidas activas».
Según él, esta reflexión afecta directamente a la BND, que, en su opinión, debe "ser más operativa". Estas observaciones se producen en un contexto de persistentes tensiones en Europa, donde los Estados buscan adaptar sus aparatos de seguridad a nuevas formas de confrontación, combinando ciberataques, desinformación y presiones geopolíticas.