El presidente cubano Miguel Díaz-Canel anunció un amplio programa de reformas destinado a reactivar la economía del país, reducir la centralización estatal y otorgar mayor autonomía a diversos sectores. Presentado durante un discurso televisado, este plan constituye una de las iniciativas económicas más significativas emprendidas por las autoridades cubanas en los últimos años.
Según Miguel Díaz-Canel, estas reformas no son resultado de presiones externas, sino una respuesta a la necesidad de modernizar la economía nacional. El jefe de Estado afirmó que el país sigue gestionando la situación con prudencia, al tiempo que hizo un llamado a la unidad y la solidaridad ante las dificultades económicas.
El proyecto de ley se presentará en las próximas semanas al Buró Político del Partido Comunista de Cuba antes de ser examinado por la Asamblea Nacional del Poder Popular. Entre las principales medidas anunciadas se encuentran la flexibilización de las regulaciones para los productores agrícolas, la eliminación del papel obligatorio de las empresas estatales como intermediarias en el comercio exterior y el levantamiento de las restricciones a la importación de vehículos.
El gobierno también busca atraer más inversión extranjera. Con este fin, los cubanos que viven en el extranjero podrían gozar de los mismos derechos económicos que los ciudadanos residentes en la isla. Las autoridades esperan que esto movilice nuevas fuentes de capital para impulsar el crecimiento.
La reforma también incluye una reducción del tamaño del aparato estatal. El número de ministerios se reduciría de 27 a 20 para agilizar la administración y reducir la burocracia. Además, los subsidios generalizados a ciertos productos se eliminarían gradualmente en favor de ayudas específicas dirigidas directamente a las personas más vulnerables.
El sector turístico, pilar fundamental de la economía cubana, también se ve afectado. Las autoridades están considerando abrir este sector a nuevos modelos de negocio y nuevos actores, mientras que varios grupos extranjeros han reducido o cesado sus operaciones en el país. Entre ellos se encuentran las cadenas hoteleras Meliá Hotels International, Iberostar, Blue Diamond Resorts y Archipelago International, que han citado las consecuencias de las sanciones estadounidenses.
Este cambio de enfoque se produce en un momento en que el turismo cubano atraviesa una profunda crisis. Según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba, 328.608 turistas extranjeros visitaron Cuba en los primeros cuatro meses del año, lo que representa una disminución del 55,8% en comparación con el mismo período del año anterior. En abril, el país recibió tan solo 30.551 visitantes, lo que evidencia la magnitud de las dificultades que enfrenta uno de los sectores más estratégicos de la economía cubana.
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